lunes, 12 de noviembre de 2012

Profesorado: ¿Qué hacer, cómo llevarlo a cabo y con qué objetivo?

El poder actual, como en toda dictadura, busca “atomizar la sociedad, convertirla en unidades individuales, incapaces de trabajar juntos para conseguir su libertad, de confiar los unos en los otros y de hacer algo por propia iniciativa” Gene Sharp.
Cansancio y estupefacción; impotencia.
Entre los profesores, sorpresa y abatimiento porque la campaña 2010/11 no ha dado los resultados esperados, pese al esfuerzo y al empeño. En el inicio de curso se nota falta de empuje, se resiente el espíritu de resistencia. No es para menos.
Contando además que una parte no desdeñable del profesorado nunca ha participado ni se ha implicado, con lo que el desgaste ha recaído en los mismos, que coincide, son los que suelen sacar el día a día del centro adelante, los que se implican, los que mueven las actividades extraescolares y culturales, lo que se vuelcan con sus alumnos. Coincide que esos profes currantes son casi siempre los mismos que se implican también en la lucha. El típico individuo que no cumple con su trabajo, tampoco se implica en luchas, es su forma de ser.
Tenemos la sensación de "no hay nada que podamos hacer para enderezar el rumbo". Agotamiento por la difícil entrada de curso sobrecargado el horario y las aulas y con los inspectores convertidos en comisarios políticos que echan su aliento en nuestros cogotes con amenazas y trabas burocráticas.
Gene Sharp: "Con frecuencia la población sometida no quiere lucha y está (temporalmente) incapacitada para ella, porque no tiene confianza en su propia capacidad para enfrentar una dictadura feroz y no ve una manera razonable de salvarse por su propio esfuerzo"
Aparentemente somos insignficantes, no podemos hacer nada. Aparentemente. Pero no despreciéis el poder de un individuo. Rosa Parks fue la chispa que encendió el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos, que, reonozcámoslo, estaban en una situación bastante peor que la nuestra.
Y mucho menos se puede despreciar nuestro poder si nos organizamos con cabeza, midiendo los pasos a dar, con estrategias a largo plazo y tácticas a corto.
Para lograrlo, debemos componer grupos amplios y participar en organizaciones independientes, y coordinarlas en una lucha general.
Como individuos, como pequeños grupos obrando de manera independiente y a criterio de cada uno no seremos tan fuertes comparados con el poder que tiene una sociedad organizada.
Únete a sindicatos independientes o únete a los sindicatos mayoritarios para, desde dentro, recuperarlos y conseguir que sean independientes. Los sindicatos tienen infraestructura y conocimiento sobre leyes y acciones. Tienen soporte legal y apoyo. Pueden elaborar propaganda, convocar movilizaciones y sólo ellos pueden convocar huelgas. Otras organizaciones suelen ser efímeras y suponen empezar de cero. No es conveniente socavar a los sindicatos ni suplantarlos. Si les falta independencia, cámbialos desde dentro.
Como colectivo, los profesores, de modo aislado, no tenemos fuerza bloqueante para obligar a un gobierno que puede calificarse de semidictatorial... pero tenemos muchas bazas y mucho poder para colaborar en su desmoronamiento.
Los profesores somos ingenieros, licenciados y diplomados universitarios, tenemos el conocimiento de la sociedad, la historia y las herramientas necesarias, y, con ello, una mayor capacidad para escapar a la manipulación (de la que nadie está libre) y, por tanto, mejor comprensión de los problemas que tiene la sociedad, somos parte de la locomotora que tira del pueblo y debemos liderarlo.
Tenemos fuerza ejemplarizante. Debemos ser un modelo, es nuestra obligación. Las marchas mineras recientes y su huelga indefinida no consiguieron objetivo inmediato, pero sí fueron un modelo ejemplarizante de constancia y mostraron la fuerza que tienen si se unen y la gente les mostró su apoyo. También quedó claro que un sector por separado no tiene la fuerza y el poder de obligar al gobierno. Que una movilización aislada no es capaz por sí sola. Pocos sectores tienen verdadera capacidad para forzar al poder, pero los pocos que sí la tienen, hasta ahora sólo han usado su poder en negociaciones para conseguir pequeños beneficios en el propio sector y no en la sociedad en su conjunto. Debemos coordinarnos con otros sectores y cooperar en un fin común.
En nuestro caso y en el momento actual, los profesores debemos hacernos presentes para dar ejemplo, para crear el clima, para conseguir, en fin, crear una masa crítica que incline la balanza. Podemos informar a los padres y compañeros sobre los mecanismos que pueden desmoronar este régimen injusto.
Tenemos poder de persuasión y de distribuir información. Cada centro de 700 alumnos llega a 700 familias en potencia. Usando los medios digitales llegamos aún más lejos.
Debemos informar a las familias directa e indirectamente.
Directamente, mediante circulares (se pueden entregar en la entrada o salda del centro, fuera de él, para no institucionalizar la protesta (de momento). Debemos organizar series de charlas y conferencias, organizadas y bien enlazadas en su temática unas con otras. Y repetir esas charlas. Hacer varias convocatorias para que todos puedan asistir.
Debemos informar de manera permanente en blogs, y ponerlos en contacto con las AMPAS para su difusión.
Indirectamente informamos con nuestro ejemplo, asistiendo a manifestaciones, vistiendo de verde, colgando carteles, secundando huelgas, implicándonos y trabajando. Porque ésto sólo sale adelante con cabeza y con trabajo. Hay que mentalizarse de que, a nuestro trabajo habitual, hay que sumar el trabajo extra de la lucha. Si se prohibiera la camiseta verde, como parece va a suceder, vistamos de verde, sin lemas ¿Prohibirán el color?
Como dijo Martí: "El que lucha, puede perder, el que no lucha, ya ha perdido"
Nuestro objetivo actual es madurar las condiciones para conseguir que el estado de ánimo de compañeros y padres sea de que "Sí se puede" y que "se debe" además. Y enseñarles cómo.
Gene Sharp:
"El grado de libertad o tiranía que existe bajo cualquier gobierno es, en gran medida, un reflejo de la relativa determinación de los súbditos de ser libres y de la voluntad y capacidad de éstos de ofrecer resistencia a los esfuerzos que el gobierno haga por esclavizarlos"
Para empezar distribuyamos las tareas, de modo que cada individuo encaje, especializándose en una tarea concreta, contabilidad y caja, papelería y fotocopias, diseño de carteles, propaganda y difusión, secretarios y moderadores para las reuniones, informática y web, legislación, según sus capacidades y disponibilidad; todo con el objetivo anterior, animar a otros e involucrar padres y alumnos. En cada tarea, el responsable puede rodearse de colaboradores, personas que no tienen tarea especializada pero que se muestran favorables a colaborar. Un militante encargado de gestionar al personal puede ser la persona de referencia a quien preguntar cuando necesitamos tirar de alguien que nos ayude con la informática, el diseño de carteles, etc.
Si en tu IES sois pocos los que os implicáis en la lucha, pensad que pueden más cuatro bien organizados que cien a su aire.
Solo si trabajamos y dedicamos esfuerzo, saldremos adelante.
La gente irá uniéndose poco a poco. No os vaciéis en el esfuerzo, dosificadlo pero sed constantes. Entre los compañeros hay varios sectores:
1) Los que nunca se unirán ni colaborarán. Son el lastre, el vagón de cola que no deja avanzar. Desprendeos de ellos.
No merecen la pena. Cuando seáis suficientes en número, deberían sentirse aislados y solos. Deben sentirse mal por no colaborar, no está de más que lo sientan así, aunque siempre buscarán excusas y recurrirán al autoengaño. Aisladles.
Como me dijo uno de ellos: "No importa cuántos argumentos y datos me des, nunca harás que cambie de opinión". No hay nada que hacer con personas así.
2) Los desanimados y los que se sienten impotentes. Los que se esconden y se refugian en su trabajo, ignorando el problema. La labor es importante con ellos, si podemos persuaduirlos, se unirán. Se debe fortalecer sus convicciones. Deben sentirse parte del todo. Se les debe convencer de la viabilidad de lo que proponemos. La lucha también es un fin en sí misma, ayuda a sentirse útil y salir de la depresión.
Sobre todo cuando se obtienen pequeñas victorias. Celebrad esas victorias con algo simbólico, una barbacoa, una suelta de globos, una muesca en la sala de profesores, una traca, un chupinazo, algo festivo: hay que mantener alta la moral congándose “las cabelleras” cortadas al cinto.
No penséis que es cosa de cuatro días, revertir la inercia de las cosas llevará mucho tiempo.
Hay que asumir ese hecho y hay que asumir también un nivel de movilización sostenible en el tiempo. Es preferible reducir la cantidad de movilizaciones y mejorar la calidad, poniendo los medios, aumentando con ello el número de manifestantes la repercusión.
Para ayudar a que sean multitudinarias, deben ser convocadas y publicitadas con tiempo suficiente. Las manifestaciones espontáneas de arrebato debido a un hecho reciente doloroso pueden ser inevitables... y peligrosas, porque se hacen sin pensar meditadamente en las consecuencias, pero no son las manifestaciones anteriores a las que me refiero.
Las manifestaciones "regulares" deberían coordinarse por sectores, alternándolas, (tengo la impresión de que ya se hace así) de modo que una persona concreta, todos los meses pueda ir a una manifestación sectorial relacionada con su propio trabajo y a otra manifestación "por la causa común".
Una manifestación al mes por cada sector supone varias semanales, pero concentradas y masivas. Sin embargo a nivel individual, no sería mucho esfuerzo asistir a sólo un par de movilizaciones el mes.
Las huelgas son costosas económicamente para quien las hace. Ahora, ante un gobierno dictatorial tienen valor simbólico y de propaganda, de demostración de fuerza y poder, asumamos que no producirán cambios en el gobierno por sí solas, pero participemos.
Deben ser como un goteo incesante, pero hay que medir su frecuencia para que sean seguidas, pero no pedir demasiadas a cada individuo, alternarlas también por sectores, para que sean sostenibles. Tener como noticia del día varias manifestaciones y/o huelgas con poco seguimiento, puede dejar a la larga de ser noticia, tanto por su escasa repercusión como por su excesiva frecuencia.
La huelga indefinida solo debería iniciarse, en mi modesta opinión, en coordinación con otros sectores con objeto de bloquear realmente el poder del gobierno, y cuando la sociedad esté madura para ello, ya llegará e momento. Sed pacientes.
El objetivo es el desmoronamiento del régimen aunque hay que prever como afrontar el día después y cómo reconducir la situación. Sobre ello ya se ha hablado, debemos seguir hablando y tener una opinión clara, pero parece legítimo pedir otra constitución y legislación que garantice que el poder emana realmente del pueblo, que garantice la igualdad de oportunidades y la igualdad ante la ley, que construya una sociedad donde importen los méritos y no los contactos, donde se sea solidario con los débiles, donde importe el bien común de todos, conseguir una justicia fluida y desbloqueada, dotada de medios y con jueces independientes, que persigan sin misericordia a corruptos y estafadores, una nueva ley electoral que sea reflejo de la sociedad y que permita cauces de participación alternativos durante la legislatura y que evite el fraude electoral que suponen las promesas incumplidas y que las leyes, en el futuro, aten siempre bien corto a banqueros, grandes corporaciones, grandes evasores y otros elementos que hagan peligrar la estabilidad y sostenibilidad de la sociedad justa.
Hay riqueza para vivir todos, si se reparte correctamente.
Producimos más que nunca, el dinero sigue ahí, solo está cambiando de nuestros bolsillos al de los banqueros y acreedores del estado (que son bancos, y muchos de ellos, bancos alemanes).

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